Para
llevar a cabo un proceso de formación, se debe partir de un diagnóstico de las
necesidades de formación de los aprendices, el cual resulta de las evidencias
recogidas mediante la aplicación de los instrumentos de evaluación.
Es
muy importante realizar el diagnóstico, porque éste revela los aspectos sobre
los cuales el aprendiz trabajará durante el desarrollo de las actividades de
aprendizaje que diseña el instructor, con el propósito de alcanzar los
resultados de aprendizaje previstos, el desempeño deseado o la producción de
competencias que requiere el sector productivo específico al cual pertenece el
programa de formación. Debemos recordar
que las necesidades de formación que evidencia un diagnóstico pueden ser de
cuatro tipos: de conocimiento, de ejecución, de prácticas y culturales.
Una buena planificación de un proceso de
formación permite optimizar el resultado del proceso, de allí la gran
importancia de partir dicha planificación con base en un buen diagnóstico, cuyo
propósito es conocer la situación real de los aprendices, identificando las
competencias que poseen para la ejecución del programa de formación y las
competencias deseadas y futuras, para que la ejecución de esas tareas puedan
realizarse dentro de un marco de calidad.
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